VAN y TIR

VAN y TIR, dos herramientas para la viabilidad y rentabilidad de una inversión

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Cuando iniciamos un proyecto empresarial es importante visualizar tanto su viabilidad financiera como su rentabilidad. Estos datos pueden conocerse con la ayuda de varias fórmulas, entre ellas el VAN y TIR.

¿Qué significan exactamente estas fórmulas de viabilidad financiera? ¿Cuáles son sus posibilidades de aplicación? ¿Existen proyectos más proclives a ellas? A continuación te contamos todo lo que debes saber para una aplicación eficaz de las mismas.

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Diferencia entre VAN y TIR

Son dos fórmulas financieras empleadas con asiduidad para analizar cómo de oportuno puede ser un proyecto para una empresa, independiente del área en el que opere o del tipo de producto al que se aluda.

Las siglas VAN corresponden al Valor Actual Neto, mientras que el TIR es la Tasa Interna de Retorno. Ambas fórmulas se relacionan de forma directa con el flujo de caja de los negocios y buscan hacer más preciso el cálculo del tiempo que un negocio tardará en recuperar su inversión inicial.

Para que un negocio sea realmente rentable, el valor del VAN debe ser siempre mayor que cero. Esto indicará que en un plazo estimado (por ejemplo, 5 años) podremos recuperar la inversión que ha puesto en marcha el negocio y tendremos más beneficio que si el dinero se hubiese invertido en renta fija.

En cuanto a TIR, hace referencia al tipo de interés en el que el número de VAN es cero. Su función es señalar la tasa a la cual recuperaremos la inversión inicial de nuestro negocio transcurrido cierto tiempo.

Lo anterior significa que, cuanto menor sea el TIR, más rentable será un proyecto. Por el contrario, si su valor es mayor del esperado, querrá decir que se trata de un proyecto poco rentable y vulnerable ante las tasas de interés de cada momento.

Importancia de estas fórmulas de cálculo 

VAN y TIR no son las únicas fórmulas para calcular la viabilidad de un proyecto de negocio o una inversión, existen muchas otras. Sin embargo, en lo que sí parece que están de acuerdo buena parte de los profesionales del sector financiero es de que se trata de herramientas idóneas para las primeras fases del proceso.

Medir la viabilidad es fundamental para saber si una empresa debe apostar de lleno por un proyecto. Lo contrario es andar a tientas en el mercado y esperar que las dinámicas del mismo nos sean favorables. Algo que, por lo general, no ocurre sin una planificación.

Además, no es solo ese proyecto lo que está en juego, sino también otros tantos que se pueden derivar de lo que obtengamos en un primer momento.

¿Cuándo usar el VAN?

Lo normal es que las empresas recurran a esta variable cuando quieren homogeneizar los flujos de caja neta. Es decir, convertir todos los montos de dinero generados o aportados en una única cifra. 

Por tanto, se usa cuando se quiere saber si el beneficio neto de un negocio es el adecuado o si se están teniendo pérdidas.

¿Cuándo usar el TIR?

Se usa para saber si un negocio es o no rentable. El problema es que el resultado al aplicar esta fórmula no se puede comparar con los resultados de otros proyectos, porque en la rentabilidad influyen otras variables.

En definitiva, el VAN y el TIR son dos herramientas para calcular la viabilidad de un proyecto empresarial, independiente de sus características o área de desempeño. Sin embargo, la diferencia radica en que el primero calcula la rentabilidad y el segundo el tiempo que la empresa tardará en recuperar la inversión inicial.

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