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Capacidades y competencias sociales para la gestión de equipos

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Las capacidades y competencias sociales no sólo son necesarias para la gestión de empresas en general. También se pueden aplicar a aspectos concretos como el trabajo en equipo y la evaluación del rendimiento y la productividad de quienes los integran.


Sí, claro que los conocimientos especializados son importantes para la gestión, sobre todo en un mundo en el que imperan la alta competitividad, la necesidad de formación continua, la exigencia de marcar distancias con los otros, etc.


No obstante, el aspecto humano y la gestión del talento son en este caso el centro de toda acción. Piénsalo un poco: ¿de qué te sirve tener los mejores conocimientos sobre un área concreta si en el plano práctico eres incapaz de gestionar un grupo?


 


Gestión de equipos y capacidades y competencias sociales


Las capacidades y competencias sociales son aquellas que te permiten establecer relaciones eficaces con quienes te rodean, sobre todo si ocupas un cargo en el que debes tratar a diario con personas o grupos de trabajo a tu cargo.


Hablamos, por ejemplo, de las habilidades que te ayudan a gestionar el lado humano de las organizaciones o que en cualquier caso te permiten entenderlas como una sociedad en su conjunto y no necesariamente como un cúmulo de procesos y mediciones que deben derivar en una serie de beneficios económicos.


O dicho de otro modo: los equipos no sólo se miden con valores cuantitativos. También se gestionan con indicadores que hablan del lado humano, profesional e individual de quienes los conforman. ¿Qué capacidades y competencias sociales se te ocurren que pueden ser son idóneas para ello? Echa un vistazo a la siguiente lista:



  • Orientación a objetivos y resultados: no vale con dejar en manos de otros las actividades de un proyecto. No: también es preciso que sepas hacia dónde orientar todos los esfuerzos técnicos y humanos que implica su desarrollo. Esto es lo que se denomina orientación a resultados, los cuales no son otra cosa que la consecución de los objetivos trazados al inicio.

  • Liderazgo: ojo, no vale cualquier tipo de liderazgo. Como hemos dicho veces anteriores, existen liderazgos negativos de los que es necesario huir. En este caso, de lo que se trata es de ejercer como un referente que fomente principios, valores y fundamentos como la participación, la empatía, la solidaridad hacia los otros, la buena comunicación, etc.

  • Diálogo y negociación: dirigir equipos es, en muchos sentidos, negociar: con tus colaboradores y con terceros que estén directa o indirectamente ligados a un proyecto. Sirve también para dirimir diferencias y fomentar el diálogo entre sus integrantes, así como para transmitir esa misma capacidad a otros.

  • Motivación: gran parte del entusiasmo, el esfuerzo y las ganas de emprender de tus colaboradores depende de ti; es decir, de cómo les transmitas la idea de trabajar en equipo y la conquista de los objetivos colectivos. Recuerda que en muchos sentidos los grupos de trabajo son lo que sus líderes quieren que sean.


 


Recuerda: las capacidades y competencias sociales te ayudan a gestionar el lado humano de las organizaciones y los proyectos, así como elementos como los valores, la comunicación, el liderazgo y la motivación.