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La innovación es la respuesta a los problemas que nos han aparecido

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La innovación debería ser una de las herramientas a utilizar para salir del pozo que se ha abierto a raíz de la pandemia del Covid19 que afecta a todo el mundo. La innovación no solo va a servir para desarrollar nuevos elementos de protección y de destrucción del virus sino que también va a ser necesaria para desarrollar la adaptación de las empresas y profesionales a una realidad diferente, o para que las Administraciones Públicas acomoden sus estructuras y sus procedimientos a un nuevo contexto económico y social.

Ciertamente no va a ser fácil porque la situación ha generado una parálisis en importantes sectores de la economía e incertidumbre en otros. Pero en esta situación es mejor empezar a hacer que no hacer nada. Es necesario un cambio de actitud frente a los problemas que se plantean.

Ante esto creo que es el momento de recordar que “a innovar se empieza detectando o bien un problema, o bien una oportunidad”. Y considerando que “un problema es cualquier tipo de situación donde queremos cambiar algo” y que “una oportunidad es una situación donde tenemos una ‘solución’, pero no sabemos qué hacer con ella o como explotarla”.

Es el momento de crear innovaciones bajo las dos perspectivas, es decir, por un lado buscando innovaciones para solucionar los nuevos problemas y por otro lado transformar nuestras actuales soluciones para utilizarlas en otros contextos por lo que deberemos repensar los sectores en que nos deberíamos diversificar.

Y no es momento de esconder los problemas sino de darles visibilidad para así decidir cuales tienen suficiente importancia como para que sea oportuno dedicarles recursos. Es el momento de la inteligencia, es decir, el momento de activar nuestra capacidad de resolver problemas. Y de crear entornos en las organizaciones en los que la inteligencia se pueda desarrollar sin impedimentos, para lo que deberemos empezar creando un clima laboral en el que no exista el miedo a denunciar los problemas que se detectan o que se prevén. Esto debemos explicar que se hace no con el objetivo de buscar culpables sino para que podamos resolverlos de forma que las organizaciones puedan sobrevivir a la situación.

Ahora bien, y si no sabemos cómo resolver problemas ¿qué hacemos?

Uno podría creer que no es posible que haya quién que no sepa resolver problemas si a cualquier estudiante desde edades tempranas se le han puesto problemas a lo largo de sus estudios. Pero en muchos casos lo que se ha enseñado es a resolver un problema del que se tienen todos los datos y se conoce como resolverlo, pero lo que ocurre con los problemas del “mundo real” es que lo que conocemos son las consecuencias del problema pero no sus causas, ni los datos que nos ayudarán a resolverlo.

Así que ante esto deberíamos considerar la necesidad de aprender a resolver problemas utilizando un método, y para ello tenemos la práctica conocida como “problem solving  o resolución de problemas”. Esta práctica, de la que existen referencias de hace siglos, ha dado lugar a diversas metodologías que permiten enfrentarse a problemas en todos los campos del conocimiento para resolverlos de la mejor forma posible, en el contexto y momento en que se utilicen.

Sin embargo el uso de una metodología no nos debe hacer olvidar que a menudo los problemas que aparentemente son sencillos en realidad son complejos y globales. A menudo hay problemas que se producen en un área de una empresa pero su origen puede estar en otra área y su resolución en una tercera. Y lo mismo ocurre en otros contextos como los económicos o los sociales. Esto obliga a que las personas periódicamente desarrollen nuevas competencias pero lo que es fundamental es adquirir la visión sistémica de la situación a la que nos enfrentamos.

Y aquí es donde se debe dar el cambio de paradigma que consiste en que se deben crear equipos formados con personas “diferentes”, es decir, personas que puedan aportar la visión de las diferentes caras del cubo. Estas personas que se dedicaran a recoger, analizar y resolver los problemas lo harán en base a su perspectiva con lo que con su implicación ayudaran a colocar las diferentes piezas que forman el puzzle.

Resolver problemas de esta forma es un camino largo, no exento de dificultades, pero al final de ese camino tendremos organizaciones inteligentes e innovadoras capaces de afrontar los problemas con mayores probabilidades de éxito.