pasivo financiero

Tres tipos de pasivo financiero que debes gestionar

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El pasivo financiero se refiere a todos aquellos compromisos o deudas adquiridas por un negocio en un período determinado, que puede ser a corto, medio o largo plazo.

Aunque generalmente se saldan con el desembolso en dinero en efectivo, es decir, con liquidez, no siempre se usa este medio de pago para ello. También se puede cubrir a través de la cesión o el intercambio de bienes inmateriales o materiales.

¿Cuáles son los principales tipos de pasivos financieros?

Cuando se trata de gestionar cualquier pasivo financiero, lo ideal es tener claros tres tipos básicos de compromisos y deudas. Veamos en qué consisten:

1. Pasivo financiero para negociar:

Son todos aquellos que se emiten con el único propósito de ser readquiridos en el corto o medio plazo. No obstante, para ello siempre habrá que tener como referencia los cambios de valor, especialmente si hablamos de una transacción en monedas distintas o con otras condiciones variables.

Por ejemplo, son considerados pasivos para negociar los bonos y pagarés emitidos, así como las opciones de compraventa de moneda extranjera.

2. Pasivo financiero derivado:

No son pasivos financieros directos, sino que se derivan de una relación o de un acuerdo al que llegan dos partes en el momento en que firman un contrato, la cual se basa en el intercambio de activos bajo unas condiciones específicas. Una de esas condiciones es justamente el pago de compromisos con la otra parte.

3. Pasivo financiero a valor razonable:

En esta última categoría se ubican aquellos pasivos que se derivan de eliminar las inconsistencias contables (o también llamadas asimetrías) y de la valoración de activos y pasivos durante el cierre contable de un período.

¿Qué son las cuentas pasivo?

Son las cuentas contables de una empresa que corresponden a todas las deudas u obligaciones de pago que tienen frente a terceros (proveedores, acreedores, fianzas, etc.). Al igual que las cuentas de activos, las cuentas pasivo se recogen en el Balance de Situación de la empresa y constituyen un elemento fundamental a tener en cuenta para analizar la situación financiera de la misma.

A la hora de valorar la posición financiera de la empresa se evalúa cuáles son los pasivos financieros en particular y con qué instrumentos financieros contamos para hacerles frente. De esta forma, podemos tomar mejores decisiones en la empresa, velar por su correcto funcionamiento y tratar de fomentar siempre su crecimiento apostando por las mejores soluciones.

¿Qué es el pasivo? 7 ejemplos para comprenderlo mejor


El pasivo financiero también puede entenderse como la cara contraria del activo financiero. Sin embargo, es necesario precisar que no se consideran pasivos financieros los contratos que obliguen a una empresa a entregar bienes o la prestación de algún servicio ni las deudas contraídas con las administraciones públicas.

Dejando de lado estos dos casos, existen numerosos ejemplos de pasivos financieros en el día a día de las empresas, muchos de los cuales reconocerás de inmediato. ¿Quieres echar un vistazo a algunos de ellos? Presta atención:

  • Deudas contraídas con características especiales, por ejemplo plazos de devolución específicos o intereses de deuda con un trato preferencial.
  • Cesión de acciones de la empresa a un tercero o particular y la dación de dinero en efectivo para cubrir un pago.
  • Débitos correspondientes a operaciones comerciales en las que aparecen involucrados proveedores y acreedores de distinta índole.
  • Obligaciones financieras emitidas en otros valores negociables, como por ejemplo los bonos de deuda y los pagarés.
  • Préstamos o créditos financieros que no hayan sido emitidos por bancos o entidades especializadas en estas operaciones.
  • Cesión de acciones de una empresa sin derecho a voto y acciones con la posibilidad de ser recuperadas.
  • Derivados desfavorables para el negocio, como por ejemplo compraventa de moneda extranjera, futuros, opciones y permutas financieras, entre otros.

¿Cómo se incrementa la cuenta del pasivo?

Cuando vemos que acumulamos deudas es fácil que salten las alarmas, pero no siempre hay que asustarse. Es comprensible que la situación financiera de la empresa cambie de forma muy variada. Si lo que nos preocupa es que los pasivos aumenten porque no hemos podido hacer frente a los pagos, y los activos no nos favorecen tanto como esperábamos, debemos considerar algunas recomendaciones. 

La inteligencia financiera nos dirá que hay que evitar alargar los atrasos en los pagos y obligaciones, pero a veces es inevitable y hay que hacer todo lo posible por incrementar el patrimonio neto. 

Estas son algunas recomendaciones para gestionar adecuadamente la estructura financiera de la empresa y tratar de reducir los pasivos:

  • Mantén todas tus cuentas al día y sírvete de un software que te facilite la tarea de generar informes. Así podrás visualizar todos los datos más rápidamente y en tiempo real.
  • Organiza la forma de efectuar el pago de las partidas de pasivos y, en una agenda, evalúa los plazos e intereses de los que dispones.
  • Trata de reducir los datos ahorrando todo lo posible. Para hacerlo hay muchas formas, puedes tratar de evitar todas las compras innecesarias, controlar los gastos energéticos, adquirir lotes grandes para obtener una mejor negociación con los proveedores, etc.
  • Haz una buena planificación tributaria. Con toda la información de la que dispongas, debes conocer todos los mecanismos tributarios a los que puedes acudir para reducir los montos de los impuestos.
  • Fomenta las ventas: Si para ello debes invertir en publicidad enfocada en la venta, tal vez sea la solución. Pero tendrás que tratar de hacer todo lo posible por incrementar tu cuenta de activos.

Por otra parte, ten en cuenta que los pasivos financieros no siempre se saldan con dinero. Habrá casos en los que puedes liquidarlos mediante otro tipo de bienes y tal vez sea algo que suponga una oportunidad de negocio interesante.

Tener un pasivo financiero no es una situación excepcional en las empresas. De hecho, muchas de ellas los tienen y sin embargo gozan de rentabilidad y alto rendimiento. La clave está en la gestión y la previsión que hagas de ellos.