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Informe OBS: Los límites al uso de las tecnologías: ética y legalidad

Publicado: | Actualizado:
Ramón Miralles López

Los constantes cambios de las tecnologías impiden crear marcos jurídicos sostenibles en el tiempo

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  • Un informe de OBS Business School cree necesario adaptar las actuales técnicas legislativas para poder regular adecuadamente el desarrollo y uso de las TIC.
  • Los intereses y derechos en juego son muchos y las partes ejercen presión para que se legisle en su favor.
  • Hoy no existe un marco jurídico global: mientras Europa se enfoca en la protección de las personas, EEUU antepone la actividad de las organizaciones y China el Estado.
  • La ética y las leyes deben actuar de manera coordinada para resultar eficaces, pero no son la solución total. La responsabilidad a la hora de utilizar las tecnologías está en manos y en la voluntad de todos.

Noviembre 2026. OBS Business School, institución perteneciente a la red de educación Planeta Formación Universidades, publica el informe Los límites al uso de las tecnologías: ética y legalidad, dirigido por el profesor de Derecho Digital Ramón Miralles. Las tecnologías de la información y la comunicación y el uso de internet pueden facilitar y potenciar los derechos de los ciudadanos, pero también pueden limitarlos. Todas las libertades y derechos de la humanidad están presentes en el espacio digital y ello conlleva necesariamente la salvaguarda por parte del Estado de Derecho, cuestión que constituye un complejo reto para los sistemas jurídicos. Y es que la velocidad de su desarrollo complica el hecho de elaborar marcos jurídicos sostenibles en el tiempo que puedan satisfacer en cada momento todas las necesidades e intereses enfrentados, al menos con los mecanismos tradicionales de regulación. En este escenario, el informe plantea si debiéramos pensar en adaptar las actuales técnicas legislativas.

La información del ciberespacio tiene un valor económico no solo desde la perspectiva de la compraventa de datos lícita o ilícita, sino también como medio productivo. Constituye un verdadero activo empresarial que debe ser protegido. La relación entre el desarrollo y despliegue de las tecnologías y el progreso económico debe tenerse muy en cuenta a la hora de elaborar y aprobar leyes, ya que poner excesivas barreras a la innovación puede implicar poner freno al desarrollo económico, una cuestión clave desde una perspectiva política y social. Encontrar ese equilibrio no siempre es sencillo. Los intereses y derechos en juego son muchos y todos ellos ejercen presión para que se legisle en su favor.

Hoy no existe un marco jurídico global que regule de una manera uniforme cómo debe ser Internet, lo que sucede en la red o los derechos y obligaciones relacionados con el uso de las TIC. Lo que sí existe son normas aprobadas en cada país o zona geopolítica que regulan el uso de las tecnologías desde muy diferentes puntos de vista; unas son de carácter técnico y otras tienen que ver con los contenidos y servicios que circulan por la Red, que son los que realmente y a efectos prácticos van a generar conflictos de tipo jurídico. Estas normas varían según qué elemento se sitúe en el centro: mientras que Europa se enfoca en proteger a las personas, Estados Unidos antepone la actividad de las organizaciones y China pone al Estado en el centro. Otras zonas geopolíticas desarrollan sus marcos jurídicos inspirándose en alguna de las tendencias existentes, por ejemplo, en Latinoamérica está muy presente el efecto Bruselas en determinadas regulaciones, por el cual las normas de la Unión Europea tienden a convertirse en estándares globales. En palabras de Lawrence Lessig:

"El ciberespacio tiene el potencial de ser el espacio más plena y extensamente regulado que hayamos conocido jamás en cualquier lugar y en cualquier momento de nuestra historia. Tiene el potencial de ser la antítesis de un espacio de libertad."

La regulación europea

La “Estrategia Europea de Datos” busca convertir a la UE en una sociedad en la que los datos sean esenciales en la toma de decisiones. Esta estrategia contempla la creación de un mercado único de datos para que estos circulen libremente entre diferentes sectores de actividad públicos y privados de la Unión. La regulación es de las más desarrolladas del mundo en cuanto a la seguridad de la información y en general de protección de los activos y servicios digitales.

También son objeto de regulación los ciberdelitos, así como la protección de la propiedad intelectual e industrial de los programas informáticos y las bases de datos, junto con normas relacionadas con la protección de infraestructuras consideradas críticas y telecomunicaciones. El objetivo final de este tipo de normas es que las entidades que operan servicios e infraestructuras críticas refuercen su capacidad de prevención, protección, respuesta, resistencia, mitigación, absorción, adaptación y recuperación.

Y, por supuesto, también se regula el uso de la inteligencia artificial, mediante el Reglamento de Inteligencia Artificial, una iniciativa legislativa pionera para el desarrollo, despliegue y utilización de sistemas de inteligencia artificial dentro de la Unión Europea. Esta normativa tiene implicaciones legales tanto para los responsables del desarrollo de la IA, como para los responsables de su despliegue, proveedores, comercializadores e incluso los usuarios finales. El reglamento no solo aborda cuestiones de cumplimiento y regulación técnica, sino que también pone un énfasis significativo en los aspectos éticos de la IA. La cooperación internacional y el intercambio de mejores prácticas serán esenciales para abordar los desafíos transfronterizos que presentará esta tecnología.

La ética y las leyes deben actuar de manera coordinada para resultar eficaces, pero no son la solución total. La responsabilidad a la hora de utilizar las tecnologías está en manos y en la voluntad de todos. Una inocente consulta aislada sobre cómo hacer una paella, consume energía y agua, con el consiguiente impacto en el medio ambiente. Si calculamos los millones de consultas innecesarias que se hacen cada segundo en el mundo, sabremos el impacto real que están teniendo. Quizá sería más ético no pedir a la IA que nos aconseje sobre qué ropa ponernos, o que nos haga un vídeo de una pareja de gatos siameses bailando “rock and roll” en la playa.

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