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El cambio de paradigma del océano azul se basa en innovar en el valor que obtiene el cliente.

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Uno de los referentes en teoría empresarial sobre innovación es el surcoreano W. Chan Kim, que es el creador junto con Renée Mauborgne del concepto de "Océano Azul”. Las aportaciones conceptuales y observaciones en el ámbito de la innovación son de gran ayuda cuando nos planteamos reflexionar para desarrollar la innovación en una empresa, en una startup o como emprendedor.


Así una de sus reflexiones es la que expone que “lo importante es la innovación de valor, no la innovación tecnológica”. Es esta visión de la innovación de valor (value innovation) lo realmente relevante porque nos determina sobre la que hay que focalizarse cuando queremos innovar. Bajo esta visión lo que hay que hacer es “desarrollar el negocio para ganar dinero usando la tecnología, pero que no se trata de inventar nuevos tecnologías". Este planteamiento expone que lo que deberían hacer las empresas es adoptar tecnologías desarrolladas por otros, o bien, asociarse con empresas que desarrollan y fabrican productos tecnológicos para que desarrollen componentes tecnológicos que se incorporen a los nuevos productos.


Ahora bien hemos de ser conscientes que el hecho de que nuestra empresa no sea donde este el conocimiento de la tecnología supone un riesgo si no hacemos unos acuerdos de colaboración mutuamente beneficiosos pero que sean excluyentes hacia los competidores. Esto es porque si nuestra colaboración con un proveedor hace que dicho proveedor facilite la tecnología desarrollada a terceros, estarán dando a nuestra competencia las mismas armas con la que nosotros estamos compitiendo sin el esfuerzo que nosotros hemos tenido que realizar.


Ahora bien el principal concepto sobre el que se sustenta lo que se conoce como la Estrategia del Océano Azul es que las empresas necesitan crear y no competir. Esto supone que las empresas deben pasar de desarrollar estrategias para competir en un mercado existente a desarrollar estrategias para crear un nuevo mercado. Es decir que las empresas abandonen los “océanos rojos” que son los mercados competitivos y establecidos para moverse hacia los “océanos azules” que son los mercados sin explotar. La explicación es que cuando hay competencia los océanos son rojos porque las empresas actúan como depredadores entre ellas y con sus estrategias (como reducir precios) se van lesionando unas a otras de forma que se van tiñendo de rojo las aguas; mientras que en un océano azul al no haber competidores los márgenes son mayores.


Es habitual, por tanto, que muchas empresas debido a esa elevada e intensa competencia en el mercado en el que están comercializando una gama de productos tengan unas ventas por debajo de sus expectativas o, lo que es peor, no alcancen el umbral de rentabilidad. Es entonces cuando se hace imprescindible encontrar soluciones para impulsar las ventas, y aquí es donde interviene el cambio de paradigma que propone Chan Kim, que consiste en que en vez de continuar en un mercado plagado de competidores, lo que hay que hacer es descubrir nuevos nichos de mercado identificando los “puntos de dolor” (pain points) de los clientes que no se habían considerado hasta ese momento.


Para hacer este cambio de paradigma la propuesta metodológica consiste en seguir un proceso de cinco etapas:



  1. Empezar determinando el negocio, servicio o producto sobre el que se quiere actuar; antes de reunir al equipo que va a llevar a cabo el proyecto.

  2. Obtener una comprensión holística de la situación actual de forma que se obtenga una imagen clara y compartida por el equipo del entorno estratégico en el que se ubica.

  3. Imaginar las diferentes posibilidades, descubrir los aspectos ocultos del sector y en el mercado, identificar a los que no son actualmente clientes del sector.

  4. Diseñar una hoja de ruta hacia la meta, para ello se definirán las rutas sistemáticas que permitan reconstruir los límites del nuevo mercado sobre el que desarrollar las opciones estratégicas.

  5. Iniciar un “movimiento de océano azul” de prueba y reajuste rápido en base al nuevo modelo de negocio para maximizar su efecto.


Si aplicando esta metodología se consigue un éxito sustancial esto provocará que potenciales competidores decidan entrar en el mercado con lo que además de dedicar recursos a mantener el liderazgo habrá que prever un nuevo proyecto de cambio de paradigma hacia otro océano azul para mantener el crecimiento sistemático de la empresa.


El uso de la metodología del océano azul supone una oportunidad para reflexionar sobre lo que está haciendo la empresa. En ocasiones un proyecto puede no desarrollarse porque no se encuentra cuál puede ser el nuevo mercado, pero en el proceso se descubren oportunidades o se definen estrategias que pueden ofrecer ventajas competitivas en el mercado actual que hacen que podamos aumentar las ventas en ese mercado.