Foto predeterminada blog

Mapa de riesgos: para qué sirve y cómo elaborarlo

Blog |

Un mapa de riesgos es una herramienta que se utiliza para predecir y anticipar los riesgos que podemos correr, y así poder evitarlos.


En este post veremos todo lo que implica disponer de un mapa de riesgos y una breve y sencilla guía acerca de cómo elaborarlo.


 


 


 


Mapa de riesgos: ¿para qué sirve?


Existen muchos tipos de proyectos, cada uno de ellos con sus propios riesgos. Sin embargo, todos ellos comparten en común la posibilidad de anticipación. Dicho de otro modo: si nos anticipamos a los riesgos, podremos evitarlos en cualquier proyecto.


Prevenir riesgos es el objetivo principal de cualquier mapa de riesgos. Sin embargo, dentro de esto hay mucho más de lo que parece a simple vista. Veámoslo:




  1. Un mapa de riesgos permite que nos demos cuenta de las amenazas del entorno y de nuestras debilidades internas. Esto, combinado con un buen DAFO, nos permitirá determinar cómo aprovechar las oportunidades y nuestras fortalezas para minimizar los riesgos detectados.




  2. Un mapa de riesgos puede contribuir a la calendarización de un proyecto. Esto es así porque, al elaborar un listado de riesgos, podemos percatarnos de que hay un paso que debemos dar obligatoriamente antes que otro. Con esa información en mano, podríamos determinar de manera más acertada cuáles son los tiempos y momentos adecuados para cada paso.




  3. Un mapa de riesgos nos ayuda a anticiparnos a los problemas que puedan encontrar los inversores de nuestro proyecto y, con ello, estructurar una buena argumentación en consecuencia.




 


Ebook GRATIS: Estrategias gestión de riesgos

 


Mapa de riesgos: ¿cómo se elabora?


Ahora que ya hemos sentado las bases acerca de la utilidad y de la conveniencia de disponer de un mapa de riesgos, veamos cómo elaborarlo de forma rápida y sencilla.




  1. En primer lugar, debemos determinar los distintos niveles de perjuicio. Es decir, las consecuencias negativas que nos provocarán en caso de que el riesgo previsto se haga realidad. En función del proyecto, podremos trabajar con un número variable de ellos. Un ejemplo lo tendríamos en:




    1. Niveles nulos de perjuicio: aunque ocurran, no nos perjudicarán.




    2. Niveles mínimos de perjuicio: si ocurren, nos perjudicarán levemente.




    3. Niveles medios de perjuicio: nos podrían perjudicar bastante si ocurriesen.




    4. Niveles máximos de perjuicio: en caso de ocurrir, podrían hacer desaparecer el proyecto.






  2. En segundo lugar, determinaremos la probabilidad de que dichos riesgos ocurran. De nuevo, la cantidad puede ser variable en función del proyecto. Veamos un ejemplo:




    1. Probabilidad nula: para riesgos que podrían perjudicarnos, pero que no ocurrirán de ninguna manera.




    2. Probabilidad baja: podrían ocurrir, pero sería muy extraño.




    3. Probabilidad media: tienen las mismas probabilidades de ocurrir que de no ocurrir.




    4. Probabilidad alta: lo más seguro es que ocurran.




    5. Probabilidad total: ocurrirán con total certeza.






  3. Una vez determinados los niveles y las probabilidades de riesgo, trazaremos una tabla en donde una de esas dos variables, con todos sus posibles valores, se encuentre en las filas y la otra en las columnas. De este modo, crearemos un número de intersecciones equivalente al producto de los posibles niveles de riesgo y de las posibles probabilidades. En el caso que hemos puesto, dado que hay cuatro posibles niveles de riesgo y cinco posibles probabilidades, obtendríamos un total de veinte intersecciones. Tendríamos, por ejemplo, una intersección de niveles mínimos de riesgo con probabilidad alta o de niveles máximos de perjuicio y probabilidad media, así como las dieciocho restantes.




  4. Cubriremos cada una de esas intersecciones con los riesgos a los que el proyecto se puede enfrentar. Algunas pueden quedar vacías si consideramos que no hay ningún riesgo que encaje en ellas. Si una fila o una columna permanece vacía por completo, podremos prescindir de ella.




De esta manera, una vez que la tabla esté cubierta, contaremos con un balance de situación que nos permitirá estructurar planes de prevención, de crisis y otros.


¿Te gustaría convertirte en un experto en gestión de proyectos? En ese caso, nuestro consejo es que visites este Master en Project Management.


 


 


Ebook GRATIS: Estrategias gestión de riesgos