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Tecnologías Digitales: Un hito histórico

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Quizás es por qué he escrito mucho sobre el tema. Quizás sea porque he dado muchas clases sobre Transformación Digital y sus consecuencias, pero me parece que tanto el término semántico como el concepto al que hace referencia está superado. ¿Tiene sentido seguir hablando de digitalización? Creo que ya no.

Hay un mantra que se repite desde hace años y es que todas las compañías son o serán compañías tecnológicas. No importa en qué negocio operen, la tecnología será un recurso clave en todas ellas, y por tanto necesitarán incorporar personas que entiendan de tecnología en sus puestos claves. Every Company Is Now a Tech Company

Coincido con la conclusión del enlace, pero no con la premisa: La tecnología es y será una competencia clave para los trabajadores, y por tanto hemos de formarnos en saber cómo y para qué utilizarla. Pero la digitalización no deja de ser la actual oleada tecnológica que nos ha tocado vivir. Sustancialmente no es diferente a otras Revoluciones que la civilización humana ha afrontado a lo largo de su historia. Ejemplos como la Revolución Industrial con la mecanización de los procesos productivos y la aparición de la fábricas, el Renacimiento y el progreso en la ciencia y las artes, o la Edad de Bronce con el desarrollo de la metalurgia. La digitalización no es un proceso nuevo, sino el resultado del continuo avance científico y su plasmación en nuevas tecnologías. Esta vez digitales, pero no es un proceso excepcional en la historia. No es el primero ni será el último.

Cada generación suele sobrestimar los eventos que les ha tocado vivir. Es lógico; es la consecuencia de nuestra limitada existencia en términos históricos. Somos un suspiro en la historia de la humanidad, pero este suspiro para nosotros lo es todo, y por ello pensamos que todo lo que nos pasa es excepcional, cuando es el transcurso de la historia. Por eso pensamos que la tecnología digital es un punto de inflexión, cuando es una etapa más en un proceso eterno de evolución del ser humano. Por eso, para muchas generaciones actuales, la digitalización es lo que nos ha tocado vivir y por tanto le damos una importancia histórica que no es tal.

Pienso que compañías como Netflix o Twitter no son empresas tecnológicas, sino empresas que utilizan la tecnología para ser relevantes en sus respectivos negocios. La primera es un referente en el negocio del entretenimiento, y la segunda es un medio de comunicación revolucionario. En sus respectivos modelos de negocio, la tecnología es clave. Es el habilitador. Sin esta tecnología ninguna de las dos empresas sería una realidad, y sus ideas no hubiesen podido ejecutarse. Pero no son empresas tecnológicas. Utilizan mucha tecnología para hacer algo que hace dos décadas nos hubiese parecido ciencia ficción.

En el fondo el mundo no cambia tanto como pensamos. Aparece un vocabulario nuevo para hacer referencias a los conceptos de siempre. Los objetivos de las compañías no han cambiado: siguen queriendo vender más y con más margen para tener más beneficios. Su razón de ser tampoco se ha modificado. Esto ha sido así desde que las empresas son la forma en que organizamos el trabajo. Lo que sí ha cambiado es el cómo lo consiguen. Y el cómo está en constante evolución, obliga a los trabajadores en activo a formarse continuamente. Puede que el aspecto diferencial en la época que nos ha tocado vivir, es la velocidad de este cambio, pero el cambio no es nuevo. Y como cada cambio toca adaptarse aprendiendo nuevas técnicas, herramientas y formas de trabajar. En eso estamos, pero la tecnología para la mayoría de las empresas es un medio y no un fin, por lo que transformémonos digitalmente ya, para poder seguir haciendo y hablando de los negocios de siempre.