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Virgin Hyperloop realiza pruebas con pasajeros humanos

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En mayo de 2018 presentamos una nota sobre el Virgin Hyperloop, donde básicamente  comentábamos sobre la ingeniería conceptual y el prototipo. A dos años, el domingo 8 de noviembre, sin que la pandemia del COVID-19 interfiera, el sueño continúa su paso hacia la realidad.


En la pista de pruebas de la compañía, DevLoop, en el desierto a las afueras de Las Vegas, Nevada, EEUU, el Virgin Hyperloop transportó a sus primeros dos pasajeros humanos. Fueron el director de tecnología y cofundador de Virgin Hyperloop, Josh Giegel, y la responsable de experiencia del pasajero, Sara Luchian.


El tubo, que tiene 500 metros de longitud y 3 metros de diámetro y está cerrado al vacío, consiguió que la cápsula pueda desarrollar una aceleración 0 a 173 Km/h en 6,4 segundos. Si bien, por su longitud, no alcanzó los 1.000 Km/h prometidos, la prueba ha marcado hito importante y es un paso hacia la comercialización de la tecnología Hyperloop.


Por el momento, la velocidad máxima del tren comercial más rápido se lo lleva el Shanghai Maglev.


Para recordar el concepto, el Hyperloop aparece en escena en el 2013, de la mano de Elon Musk. A finales del 2017, Richard Branson, dueño de Virgin Group, se interesa en el proyecto y se crea la actual Virgin Hyperloop. Básicamente, es un tren que combina la levitación magnética, que se usa en trenes de alta velocidad en Japón y Alemania, y los tubos neumáticos de baja presión, que se han usado para mover objetos desde principios del siglo XIX. Esto promete altísimas velocidades a muy bajo consumo de energía.


Esta idea, que data desde 1909, ha sido abandonada varias veces debido a sus costos y complejidad ingenieril. Sin embargo, la tecnología ha evolucionado y la compañía sostiene que existirán ahorros de costos significativos en comparación con los sistemas ferroviarios tradicionales. Virgin Hyperloop prevé conectar ciudades con cápsulas que alberguen entre 25 y 30 personas, transportando a miles de pasajeros por hora.


Pero aún queda mucho por resolver. Mantener la seguridad a velocidades tan altas es muy importante. Todos los imprevistos deben integrarse en el sistema. Por otro lado, no está claro cuánto costaría construir un hyperloop pero, seguramente, cualquier empresa necesitaría millones de dólares en fondos para certificar que se pueda operar de manera segura.


Tecnológicamente, la capacidad para mantener el vacío en el tubo, especialmente cuando tiene cientos de kilómetros de longitud, es desafío sine qua non. Cada vez que una cápsula llegue a una estación para bajar o subir pasajeros, la esclusa del tubo de aire deberá abrirse y luego cerrarse y presurizarse nuevamente. A esas velocidades, girar también será algo extremadamente difícil.


Sin dudas, en caso de conseguirse, el Hyperloop transformaría el lugar donde podríamos vivir, el acceso a buenos empleos, el turismo y el transporte de mercancías. El optimismo remite una certificación para el 2025, pero de seguro habrá nuevos avances que iremos siguiendo en nuestro blog.


(Fuente imagenhttps://hyperloop-one.com)