Robot y calculadora

AlphaGo y el estado de la Inteligencia Artificial

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Esta semana he tenido un par de inputs sobre el estado de la Inteligencia Artificial (AI) que me han hecho reflexionar sobre su futuro próximo. No es mi intención jugar a adivino, ya que a la velocidad en la que se desarrollan los acontecimientos en nuestra sociedad, cinco años es una eternidad. Pero sí que creo que son conjeturas plausibles para el corto plazo. Como muestra, comento mis impresiones sobre dos materiales audiovisuales y corporativos: AlphaGo y Methinks.

¿Qué es AlphaGo?

El primer input es el visionado del documental AlphaGo disponible en Netflix dirigido en 2017 por Greg Kohs. Primero de todo, me parece incomprensible que solo tenga 2 puntos sobre un total del 5 cuando, más allá de que la temática pueda o no gustar, la producción del documental es brillante. Nunca he intentado entender cómo funciona el sistema de recomendaciones de este servicio de streaming. Mientras que los de Amazon Prime son una referencia importante a la hora de tomar decisiones, a los de Netflix no les presto atención excesiva. Pero, aun así, me sorprende.

 

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De forma muy sintética, AlphaGo es la historia del desarrollo de una red neuronal por parte de la compañía británica Deep Mind (posteriormente adquirida por Google) con el objetivo de ganar al campeón del mundo de Go.

Qué es Go

Permíteme un pequeño inciso para explicar en qué consiste Go. En concreto, es un juego de estrategia milenario que se juega en un tablero. El objetivo es rodear con tus piedras un área mayor que la del oponente sobre el citado tablero de juego.

Es muy popular en Asia, hasta el punto que las partidas entre AlphaGo y el campeón mundial de Go, Lee Sedol, tuvieron una audiencia televisiva de más de 100 millones de personas, principalmente en Corea (donde Lee es una celebridad) y en China.

AlphaGo es fruto de dos años de trabajo en la codificación de un algoritmo capaz de aprender a jugar al Go, entrenándolo con miles de partidas descargadas de internet. Es decir, código, muchos datos y tiempo para crear una inteligencia artificial especializada en jugar al Go.

El documental es un buen ejemplo de la futura convivencia del hombre con las máquinas. El futuro pasa ineludiblemente por una convivencia con el software inteligente.

Momentos clave de la lucha entre la máquina y el ser humano

Hay un par de momentos en el documental que son realmente conmovedores. El primero es la ovación camino a la rueda de prensa posterior a la cuarta partida, que es la primera (y única) que ganó Lee Sedol. Una victoria fruto de una genialidad del campeón que desarma a AlphaGo.

A partir del movimiento 37, el algoritmo es incapaz de entender esa jugada y entra en barrena jugando de forma caótica hasta que se rinde. La ovación recibida por Sedol responde a la épica de una lucha desigual contra la máquina, o sea, de la vaga esperanza de la superioridad humana sobre la máquina.

Entendamos esta victoria con un ejemplo sencillo: es como si Lee Sedol fuese el último recurso antes de la devastación total del planeta estilo Terminator. Esta escena transmite la toma de conciencia de los presentes sobre el potencial de la Inteligencia Artificial. Apenas son unos segundos, pero de gran carga dramática.

El segundo aspecto que destaco del reportaje es el dilema de los creadores de AlphaGo, es decir, el equipo de desarrollo de Deep Mind. Hay un momento en que colisionan la voluntad de que la máquina gane al hombre y por tanto se consume el éxito de dos años de trabajo, con la consciencia de haber construido un ente artificial que es capaz de ningunear y humillar al ser humano.

Durante las tres primeras partidas, el documental muestra primero la perplejidad de Lee Sedol ante el juego de AlphaGo. Desde los primeros movimientos de la primera partida, Lee se da cuenta de que está ante un jugador excelente y poco convencional.

Antes del inicio del campeonato, Lee aseguró que ganaría a AlphaGo por 5 a 0. Para él no era concebible que las máquinas hubiesen evolucionado hasta el punto de ganarle. Pero rápidamente se da cuenta de que se equivoca.

Humanos contra Inteligencias Artificiales

La perplejidad inicial da paso al sufrimiento de las tres derrotas encadenadas. Un sufrimiento que se muestra en todo su apogeo con las expresiones y muecas faciales de Lee durante las partidas ante la certeza de que va a perder. Un sufrimiento que denota la incapacidad de encontrar soluciones para desarbolar el juego de AlphaGo. Este sufrimiento es tan palpable que el reportaje muestra al mejor jugador de todos los tiempos de Go como una persona frágil y aturdida. Sin recursos.

Después, observamos que es esta imagen la que conmueve al equipo de AlphaGo y le hace conectar con la parte humana que transciende a su trabajo. Es la empatía de ver a un individuo sufrir. Una empatía que las máquinas no son capaces de sentir.

Resulta una agridulce sensación el hecho de constatar de las consecuencias del trabajo bien hecho. Una escena que me recuerda a la de la película El puente sobre el río Kwai de 1957 dirigida por el prestigioso David Lean cuando el Coronel Nicholson (Alec Guinness) toma conciencia de que el trabajo bien hecho en la construcción de un puente sobre el susodicho río que permitirá conectar Tailandia con Birmania, más que un símbolo de la profesionalidad, el orgullo y dignidad del espíritu británico, aunque es una ayuda estratégica para el enemigo (el ejército japonés) durante la Segunda Guerra Mundial.

Tanto la película como el documental son muy recomendables para cuando tengas un par de horas.

Qué es Methinks

El segundo input que comentaba surge de una conversación con un buen amigo que es fundador de la empresa Methinks.

De forma sintética, Methinks está desarrollando una red neuronal para ayudar a los médicos a diagnosticar un ictus. Recordemos que los ictus son accidentes cardiovasculares que se están convirtiendo en una de las primeras causas de mortalidad o incapacidad de las personas.

La detección precoz de un ictus es vital para limitar las secuelas, e incluso permite revertirlo con un tratamiento con trombolíticos (en el caso de ictus isquémicos). Es obvio que el tiempo es fundamental para volver a restaurar el flujo sanguíneo que permita evitar necrosis cerebral irreversible.

Así pues, poder disponer de una red neuronal que sepa interpretar imágenes de resonancias magnéticas y ayude al profesional a identificar un ictus de forma rápida es una gran herramienta de diagnóstico y puede llegar a salvar muchas vidas.

Ideas clave

De esta conversación me quedaron dos ideas: Primero: La IA es tonta, lo cual puede parecer un oxímoron. Y segundo: La AI es vaga.

Sobre el primer punto, quizás el término tonta no es el más adecuado, pero permite describir a esta primera oleada de soluciones de IA. Soluciones muy específicas y especializadas (como el caso de AlphaGo) que fuera de su área de expertise no sirven. Esto es importante en una sociedad donde hay voces prestigiosas como Elon Munsk, Bill Gates o Stephen Hawking que advierten sobre las consecuencias de la subordinación de la raza humana ante las máquinas.

A corto plazo parece que la IA no será un sustituto del ser humano y sí un buen complemento para tareas cognitivas complejas o directamente inabarcables. Lo que pueda pasar a largo plazo nadie lo sabe, pero el concepto de Her, película dirigida en 2013 por Spike Jonze que juega con esta idea, parece estar lejos todavía.

Y respecto a la capacidad de esfuerzo de la IA, este amigo me comentaba que, en ese proceso de aprendizaje continuo, el código siempre está buscando atajos. Sacrifica fiabilidad por rapidez y eficiencia energética. En esto sí que se parece a los humanos. Y, por tanto, para que realmente aprenda hay que forzarlo y engañarlo para que busque nuevos caminos que le ayuden a mejorar. Parecido a educar a un niño.

Hoy en día disponemos ya de un buen número de herramientas para programar una Inteligencia Artificial que, como bien digo, es parecido a educar a un niño pequeño. Si quieres conocer algunas de las más interesantes, te invito a que cliques en este enlace y las descubras.

Conceptos clave sobre la IA

Para que se conozca un poco mejor el mundo de la Inteligencia artificial, me gustaría remarcar una serie de conceptos relacionados con la IA que todo usuario debe ir conociendo. Así se entenderá mejor la importancia de los materiales e ideas que aquí comento. Comienzo con ellos.

Qué es una IA exactamente

Una IA es una combinación de algoritmos cuyo propósito es la creación de máquinas capaces de repetir las capacidades humanas.

Tipos de Inteligencia Artificial

No, no todas son iguales. Según expertos en computación como Peter Norvig o Stuart Russell, debemos diferenciar estos tipos:

  1. Sistemas que piensan como humanos: automatizan la resolución de problemas, la toma de decisiones y el aprendizaje. Buen ejemplo de ello son las redes neuronales artificiales.
  2. Sistemas que actúan como humanos: realizan tareas como si fueran individuos humanos, por ejemplo, los robots.
  3. Sistemas que piensan usando el raciocinio: emulan el pensamiento racional del ser humano. Es decir, usando la lógica, perciben, razonan y, en consecuencia, actúan. Por ejemplo, los sistemas expertos.
  4. Sistemas que actúan de forma racional: imitan de forma racional el comportamiento de un humano. Por ejemplo, un agente inteligente.

Aplicaciones prácticas

Entre las aplicaciones prácticas, encontramos ya muchos ejemplos en nuestro día a día. Sin duda, la más famosa es el asistente virtual. Hay bastantes a nuestro alcance, como Cortana, Alexa, Siri

Ya se trabaja en otros como Parla, que pretende ser una especie de personal shopper, o Gyant, que permite emitir diagnósticos médicos.

También se dan muchos avances en el big data, de forma que se procesan enormes cantidades de datos para aplicar a un sector concreto.

Entre los citados sectores en que la IA tiene fuerte presencia ya, destacan:

  • Asistencia: son los chatbots interactivos. 
  • Finanzas: capaces de aconsejar operaciones, detectar fraude, etc.
  • Educación: crea ofertas personalizadas, optimiza aprendizajes, etc.
  • Comercial: ofrece pronósticos de ventas, recomienda productos, etc.
  • Clima: drones capaces de plantar árboles, vehículos submarinos no tripulados, edificios inteligentes que reducen el consumo energético…
  • Agricultura: análisis predictivos, mejora de rendimientos, advertencia de impactos ambientales, etc.
  • Logística y transporte: evitar atascos, optimizar el tráfico, compartición de información…
  • Sanidad: chatbots capaces de realizar diagnósticos y recopilar información para identificar, por ejemplo, factores genéticos que pudieran desarrollar una enfermedad.

Las leyes de la robótica propuestas por la UE

El avance de la Inteligencia Artificial y la robótica es tan veloz que incluso el Parlamento Europeo, imitando a Isaac Asimov, ha promulgado una proposición para crear una normativa de empleo y uso de estas tecnologías buscando evitar posibles problemáticas futuras:

  1. Para evitar situaciones de peligro, todo robot contará con interruptor de emergencia.
  2. La robótica se concibe para proteger a las personas, por lo que no podrá hacer daño a un ser humano.
  3. No se pueden generar relaciones emocionales.
  4. Para el uso de máquinas de gran envergadura será obligatorio contratar un seguro.
  5. Las obligaciones y los derechos se clasificarán legalmente.
  6. Las máquinas tendrán que tributar a la seguridad social si su entrada en el mercado laboral impacta en la mano de obra humana de una empresa. Es decir, un robot pagará impuestos que ayudarán a subvencionar ayudas para desempleados.

En conclusión

Concluyendo, no es nada obvio ni sencillo replicar la inteligencia humana. No hablo de emociones o de la consciencia. Simplemente la inteligencia. Se conseguirá ya que la tecnología avanza muy rápido, pero no será a corto plazo. Lo que sí que habrá que aprender es a convivir con las máquinas. Y esa convivencia pasa por aprender su idioma que es el código. Por lo que toca aprender a programar. El código es el nuevo inglés. AlphaGo, por ejemplo, nos ha dado una clara muestra de ello.

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