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Aplica estas consideraciones en tu proyecto educativo

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Cualquier proyecto educativo tiene una motivación adicional para sus impulsores: el hecho de poder transformar los grupos sociales a través de la pedagogía y, asimismo, generar cambios a largo plazo en determinados contextos.

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¿Te gustaría desarrollar a uno de ellos? Pues bien, déjanos contarte antes algunas cosas que deberías saber antes de la formulación y la ejecución de este tipo de iniciativas.

Cuestiones generales que definen un proyecto educativo

La educación es un arma transformadora y de ahí que los proyectos educativos tiendan a cambios estructurales —aunque  progresivos— para ampliar la visión de la realidad de determinados grupos sociales y aumentar la conciencia de lo que sucede a su alrededor.

Un proyecto educativo puede centrarse en varios aspectos: el acceso a la educación como tal, las modificaciones de un sistema educativo, la implementación de métodos de enseñanza, la construcción de infraestructuras, la dotación de recursos tecnológicos, las clases virtuales, entre muchas otras alternativas.

Sin embargo, sea cual sea su enfoque, lo importante es que no se aleje de determinadas consideraciones que le hacen diferente al resto de proyectos. Te hablamos de aspectos, cuestiones y rasgos como los que mencionamos a continuación:


  • Análisis de la situación educativa previa:
    Los responsables del proyecto, no todos necesariamente vinculados al área de la enseñanza, deben realizar un análisis de la situación existente (o inexistente, en los casos en que el problema sea una carencia) y emitir un diagnóstico. A veces dicho diagnóstico se enfoca sólo en cuestiones pedagógicas, pero otras veces se extiende a más disciplinas, como por ejemplo la psicología o el trabajo social. Esto es lo que se denomina delimitación del problema inicial.

  • Resolución de problemas o necesidades:
    No hay proyecto sin una necesidad previa, y en este caso queda demostrado. Pero ojo, dicha necesidad no tiene que ser a priori negativa; simplemente, se refiere a demandas de grupos o comunidades ante las que es preciso diseñar una respuesta oportuna. En algunos países de América Latina, el problema pasa por el acceso a la educación; en España, un ejemplo recurrente ha sido el programa que algunas de las comunidades autónomas han emprendido para ofrecer una educación bilingüe.
  • Uso de tecnologías de la información (TIC):
    En los últimos años, dados los avances en materia de digitalización y herramientas de enseñanza, los proyectos educativos cada vez se enfocan más hacia el uso de las denominadas TIC o tecnologías de la información, pues está claro que el futuro de la enseñanza, sea cual sea su nivel y sus contenidos, pasan inevitablemente por el dominio de esta multiplicidad de recursos.
  • Cambios o transformaciones, a largo plazo:
    A diferencia de otros proyectos, que se consideran finiquitados cuando acaba una obra o se obtiene un resultado tangible, el proyecto educativo tiene la particularidad de que en casi todos los casos sus logros sólo se aprecian tras determinado tiempo. Las transformaciones que plantean son trasversales y por ello se aprecian de forma gradual, incluso tras varios años después de iniciado.

Lo que acabas de leer no es otra cosa que el marco de referencia para llevar a cabo un proyecto educativo, es decir, lo que no puede faltar en el momento en que decidas emprender uno de este tipo. ¿Te animas a implementarlo?

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