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Control de calidad y su importancia para la empresa

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En el entorno empresarial, un control de calidad es un procedimiento que permite analizar, como su propio nombre indica, la calidad de los productos y servicios que una empresa ofrece al mercado, así como detectar errores o problemas en ellos, en sus procesos de producción, etc.


En función del sector, podemos encontrarnos con controles de calidad obligatorios por ley y con controles de calidad opcionales. En este post hablaremos sobre los segundos, respondiendo a dos preguntas principales:



  1. Siendo opcional, ¿qué beneficios aporta un control de calidad a una empresa?

  2. ¿Resulta rentable teniendo en cuenta los costes que supone?

  3. ¿Quién lo puede llevar a cabo?


 


Control de calidad: sus beneficios


Llevar a cabo un control de calidad implica detectar errores y problemas que pueden pasarse por alto en la actividad diaria de la empresa. Esto es de gran ayuda y aporta los siguientes beneficios:



  1. Reducimos el riesgo de que llegue al mercado un producto defectuoso que debamos retirar de él, un proceso que puede resultar muy costoso tanto en dinero como en esfuerzos y tiempo.

  2. Reducimos también el riesgo de que nuestro público objetivo asocie nuestra marca con esos productos defectuosos y que su imagen se deteriore.

  3. Aumentamos las posibilidades de detectar sistemas y procesos que agilicen el sistema productivo o distributivo de la empresa.


 


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Pero ¿todos estos beneficios compensan el gasto que debe hacerse en realizar un control de calidad? Veámoslo.


 


Control de calidad: su rentabilidad


Imaginemos que una empresa decide no realizar su control de calidad. Se arriesga a que su producto salga defectuoso al mercado, aunque quizá no pase nada. Pero si esto llega a ocurrir, tendrá que:



  1. Retirar del mercado el producto defectuoso.

  2. Pagar posibles sanciones por las consecuencias de la introducción en el mercado de dicho producto, según el sector y el caso.

  3. Crear una campaña de imagen corporativa para limpiarla y para recuperar la confianza de su público objetivo, dañada tanto por los consumidores directos del producto defectuoso como por el impacto negativo que ha podido tener debido a la difusión por los medios de comunicación.


En cambio, si esta empresa hubiese realizado un control de calidad a tiempo, no tendría que asumir ninguno de estos costes.


Por lo tanto, podemos afirmar que los controles de calidad son rentables.


 


Control de calidad: sus agentes


Existen dos posibilidades a la hora de realizar un control de calidad no obligatorio:



  1. Que lo realicen agentes internos, es decir, que trabajan dentro de la empresa. En este caso, deben ser muy exhaustivos en sus análisis, ya que las personas que trabajan dentro de una empresa son más proclives a no ver los puntos ciegos de sus procesos y sistemas.

  2. Que lo realicen agentes externos. Sin duda, esta es la opción más recomendable, ya que, al no estar en contacto diario con la empresa, no se verán tan afectados por esos puntos ciegos.


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