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Resiliencia en la Supply Chain

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La Real Academia Española define el término resiliencia como la capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos, como primera opción, y como la capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido, como segunda alternativa.


Resiliencia, un término que se ha puesto de moda porque representa perfectamente a la recuperación que deberá enfrentar la supply chain una vez que finalice la pandemia del COVID-19.


Como hemos mencionado en otros post, una pandemia jamás había parado al Planeta como ha sucedido en esta ocasión. Situación que ha forzado a las empresas a replantear todo proceso, desde la fabricación, la logística y hasta las ventas, incluyendo la atención al público.


Sin embargo, la supply chain, ¿Ha aprendido la lección?


Consideremos los siguientes hechos:



  • El COVID-19 ha interrumpido las cadenas de suministro en todo el mundo, sacándolas del estado de confort e introduciéndolas en una situación nunca antes vivida.

  • Es probable que esta pandemia no sea el último evento que acometa a la supply chain.

  • Cuanto más grande, compleja, sofisticada y globalizada sea la cadena de suministros, mayor es el impacto de una disrupción.

  • Es imperativo desarrollar la capacidad para resistir las interrupciones y de recuperación ágil, después de que ocurren o incluso durante estén ocurriendo.

  • Será fundamental desarrollar la capacidad de resiliencia.


Pero para desarrollar esta capacidad de resiliencia, será necesario comenzar por la comprensión de los aspectos dónde cada CdS es vulnerable y asumirlos, tomando medidas para minimizarlas o eliminarlas, o al menos preverlas. Aprendiendo de los hechos y datos, podemos citar algunas orientaciones:



  1. Una de las principales variables a controlar es la incertidumbre, por medio de la mejora total del manejo de la información. Un cambio en la demanda en un extremo de la cadena debe transmitirse rápidamente a todos los eslabones, incluso a los proveedores de los proveedores, en tiempo real. Contar con la información inmediata, garantiza la capacidad de respuesta.

  2. Utilizar la conectividad y los beneficios de la inteligencia artificial para conseguir visibilidad online de cada pedido, cada envío y cada referencia en inventarios alrededor de todos los puntos de suministro, de forma tal que cuando ocurren cambios en la demanda, puedan reasignarse los inventarios de manera óptima.

  3. Enfocarse en los análisis prescriptivos para encontrar soluciones anticipadas, cuando todavía hay muchas opciones de bajo costo. Para ello, una buena alternativa puede ser automatizar las tareas de rutina, para liberar al personal experto y destinarlo a concentrarse en las excepciones, agregado mayor valor a la gestión del caos.

  4. Trabajar realmente en la conformación de alianzas estratégicas, en la cooperación y en la co-creación entre los diferentes actores de la cadena de suministros. La tecnología blockchain puede ser una herramienta clave, pero más aún es la operación conjunta ente todos los eslabones, en un proceso unificado y armónico, basado en la confianza y bajo estrategias win-win.

  5. Respaldarse en la tecnología de la Industria 4.0. Los vehículos autónomos, el Internet de las Cosas, el aprendizaje de las máquinas, la inteligencia artificial y todos aquellos elementos que nos trae la 4ta Revolución Industrial para la optimización de la cadena de suministros.


Sin dudas, los managers de la supply chain deberán reflexionar sobre este nuevo estado de normalidad y la posibilidad de reincidencia de un evento similar que detenga por completo la operación del Planeta. El uso y aplicabilidad de las bondades de la tecnología y las metodologías de gestión, deberán ser las armas naturales para afrontar las adversidades de forma ágil y segura para la salud de las personas.